miércoles, 3 de julio de 2013

YO TENÍA UN PUEBLO


Una de las agradables consecuencias de la inmigración interna producida en España en torno a los años 60, era la "preciada posesión de un pueblo", un afortunado grupo de chavales tenía la suerte de que al llegar el verano, podían disfrutar de unas ansiadas vacaciones en el pueblo de papá o mamá. Los afortunados jamás pensábamos en que esto era un privilegio, y ha sido al llegar a la edad adulta, cuando escuchas comentarios de amigos y compañeros que añoraron no tener aquel "pueblo". Además, como padres, también añoramos a veces no poder ofrecer aquel oasis de libertad y diversión para nuestros hijos, la vida ya no es lo que era . . .



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